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Financiación para nuestro trabajo y prioridades centrales

Cambiar lo que significa ser cieg​o

En todo el mundo, los hombres, mujeres y niños discapacitados visuales tienen menos acceso a la educación e información. También tienen menos acceso a la atención de la salud, a servicios y apoyo especializados y menos oportunidades de empleo. El problema se magnifica en los países en vías de desarrollo.

La Unión Mundial de Ciegos (UMC) trabaja para garantizar que las personas que son ciegas o deficientes visuales tengan las herramientas, apoyos y recursos necesarios para su autoempode​ramiento y acceso y trato equitativos.

Nuestro trabajo incluye la capacitación, desarrollo de dirigentes, alfabetización braille y potenciación para mujeres, jóvenes y personas indígenas. También incluye la elaboración de herramientas y recursos y compartirlos, y abogar en temas importantes para las personas con disminución visual.

La Unión Mundial de Ciegos necesita su apoyo financiero. Ud. puede ayudar a garantizar que las personas ciegas y deficientes visuales participen activamente en la vida diaria y contribuyan en forma positiva a la economía y a sus comunidades.

Hay muchas organizaciones de y para ciegos que se remontan al siglo XIX. Por primera vez se establecieron estructuras formales para reunir a las organizaciones que atienden a personas ciegas y organizaciones que los representan a mediados del siglo pasado. Y en 1984, las organizaciones separadas de proveedores de servicios y organizaciones de usuarios se unieron para formar la Unión Mundial de Ciegos. Hoy la UMC tiene miembros en 190 países de todas las regiones del mundo.

La Unión Mundial de Ciegos visualiza una comunidad en la que las personas que son ciegas o deficientes visuales puedan participar sobre una base de igualdad en todos los aspectos de la vida social, económica, política y cultural.

Somos un movimiento mu​ndial de personas ciegas y deficientes visuales que actuamos en nuestro propio nombre para:

  • Eliminar prejuicios;
  • Promover la confianza en la demostrada capacidad de las personas ciegas y deficientes visuales; y
  • Lograr la plena participación e igualdad en la sociedad

El desafío

La Organización Mundial de la Salud estima que en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con pérdida visual grave.

Este número es enorme -resulta apenas menor que la población de los Estados Unidos de América (el tercer país más poblado del mundo) y mayor que la de Indonesia (el cuarto más poblado). Las personas ciegas y deficientes visuales, sin embargo, viven en todo el planeta, y generalmente son pobres. 90% vive en países en vías de desarrollo y cerca del 80% de todos los casos de pérdida visual son prevenibles o tratables.

Las personas con discapacidad visual están entre las que más se ven afectadas por desastres naturales tales como el tsunami de 2004 y hace menos tiempo, por los terremotos de Haití, Pakistán y Japón donde las formas tradicionales de ayuda de emergencia no alcanzaron necesariamente a las víctimas más vulnerables a los desastres, aquellas que ya eran discapacitadas. Por supuesto, catástrofes como estas causan la muerte de mucha gente, pero también dejan más con una discapacidad permanente.

La difícil situación de las mujeres y niños que pierden la vista resulta impactante. Menos del 10% de los niños ciegos en la mayoría de los países en vías de desarrollo nunca van a la escuela ni reciben una educación útil.
Por lo tanto, se ven privados de cualquier oportunidad real de vivir una vida independiente. Las niñas ciegas o discapacitadas tienen menos probabilidades aún de ser educadas.

Las mujeres con discapacidad visual tienen menos acceso a la atención de salud, educación y empleo.
Con frecuencia se ven sometidas al abuso y la violencia y son más vulnerables que la mayoría al VIH/SIDA.
Hay casos como el de una mujer deficiente visual de Ruanda, que después de la muerte de su marido por SIDA, tardó 10 años en saber que ella estaba en la etapa de VIH y otros 5 hasta que los médicos le prescribieron terapia antirretroviral porque decían que como era ciega, no sabría cuándo ni cómo tomar la medicina.

Metas de la UMC

Las personas ciegas y discapacitadas de todo el mundo necesitan ayuda para vivir con dignidad con su pérdida visual y que se les den oportunidades para sentirse iguales dentro de sus comunidades. Esto no significa ser caritativos o tener un concepto antiguo con respecto a cuidar de los que son menos sanos. Las personas ciegas quieren ser parte de la solución y trabajar con los demás para lograr que el mundo cambie. Al proporcionales el mismo acceso a la sociedad y a la educación y un medio para interactuar con sus conciudadanos, pueden aprender e incrementar su confianza. Tienen la posibilidad de desarrollar vidas productivas y hacer importantes contribuciones a sus comunidades.

Para atender esta preocupación, los programas y actividades de la UMC están enfocados hacia las seis metas siguientes:

  1. Promovemos la equiparación de oportunidades y la plena participación de las personas ciegas y deficientes visuales en la sociedad. Queremos garantizar que tengan las herramientas necesarias para acceder a sus comunidades y no quedar enclaustradas.
  2. Procuramos potenciar a las personas ciegas y deficientes visuales para que se incremente su autoestima y desarrollen las destrezas necesarias para ser más independientes.
  3. Somos un recurso internacional en asuntos relacionados con la ceguera, y queremos transmitir cómo las cuestiones más importantes del mundo afectan a quienes son discapacitados visuales.
  4. Brindamos un foro internacional para el intercambio de conocimientos y experiencias en el campo de la ceguera. Procuramos promover una mayor concienciación acerca de este tema y trabajamos con otras organizaciones centradas en una mayor integración de los discapacitados en la sociedad.
  5. Al trabajar con nuestros 190 miembros, reforzamos programas y servicios relacionados con la educación, salud, promoción y seguridad sociales, rehabilitación y bienestar general de las personas ciegas.
  6. Promovemos la prevención de ceguera y trabajamos con IAPB (Agencia Internacional para la Prevención de ceguera) para reducir la incidencia de la pérdida visual y procuramos que haya oportunidades de rehabilitación y formación  para aquellos cuya vista no se puede corregir. Promovemos la educación para todas las personas ciegas y trabajamos con el ICEVI (Consejo Internacional para la Educación de las Personas con Discapacidad Visual) para garantizar que se les pongan al alcance las técnicas y herramientas que les permitan mayores oportunidades de educación en todas las regiones del mundo.