La Unión Mundial de Ciegos se creó en 1984 por la unión de la Federación Internacional de Ciegos (FIC) y el Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos (CMPSC). La primera Asamblea General, la fundacional, tuvo lugar en Ryadh (Arabia Saudita) el 26 de octubre de 1984. Desde entonces, se llevaron a cabo otras seis sucesivas Asambleas Generales cada cuatro años: Madrid, 1988; El Cairo, 1992; Toronto, 1996; Melbourne, 2000; Ciudad del Cabo, 2004 y Ginebra, 2008.
La UMC se divide en seis regiones: Europa, África, Norteamérica y el Caribe, América Latina, Asia y Asia Pacífico. En sus comienzos, se registraron en calidad de miembros 60 países, pero el número se elevó aproximadamente a 190 durante los 25 años siguientes. Se adoptó el uso de tres lenguas mundiales -inglés, francés y español- lo que facilita una eficiente comunicación global entre todos sus integrantes. Al reforzar las actividades de sus seis uniones regionales, la UMC se convirtió rápidamente en una voz poderosa que ganó reconocimiento internacional en el movimiento mundial de discapacidad.
El liderazgo de la UMC y de sus Estatutos ha logrado proporcionar un foro en el que las personas ciegas y deficientes visuales han instituido el derecho de hablar por sí mismas. Eliminar los prejuicios, promover la confianza en las comprobadas habilidades de las personas discapacitadas visuales, así como lograr su plena participación e igualdad en la sociedad, son tres de los motivos principales de las metas y objetivos de la UMC.
Logros de la UMC
Desde su fundación en 1984, la UMC ha hecho significativos progresos en cuanto al logro de sus objetivos en todas sus áreas de trabajo. Entre otras destacadas realizaciones, cabe citar:
1. Creación del Programa de Desarrollo Institucional (IDP). Con el apoyo de Sight Savers Internacional y del Programa Hilton/Perkins de los Estados Unidos, el programa continúa ocupándose de la formación de dirigentes y del trabajo de desarrollo organizativo en muchos países, especialmente de África;
2. Organización de foros mundiales en temas tales como rehabilitación (Tailandia, 1994), alfabetización (Uruguay, 1996) y derechos humanos (Uruguay, 1998), así como de mujeres ciegas y con baja visión en 1996, 2000, 2004 y 2008 y un congreso de niños (España, 2008);
3. Mantenimiento del sistema postal gratuito para ciegos. De no ser por la intervención de la UMC ante la Unión Postal Universal, casi con certeza se hubiera perdido este beneficio;
4. Abolición de las armas láser utilizadas en guerras, gracias a la intervención de nuestro Comité de Derechos Humanos que presentó evidencias convincentes de la pérdida visual que causaban;
5. Participación de representantes de la UMC en la preparación del borrador de una declaración que incluyera las aspiraciones y preocupaciones de las personas con discapacidad en ocasión de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (WSIS);
6. Es una pieza clave en la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Agencia Internacional para la Prevención de Ceguera (IAPB) de poner en marcha el programa Visión 2020, que funciona actualmente en muchos países y en forma global y que ya ha llevado a una reducción en la ceguera evitable en las partes más vulnerables del mundo;
7. Colaboradora clave en el desarrollo y control de las Normas Uniformes para la Equiparación de las oportunidades de las personas con discapacidad;
8. Como organización no gubernamental internacional, la UMC tuvo un papel esencial en el desarrollo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, al hacer trabajo de presión a favor de muchos artículos a fin de que protegieran también a las personas ciegas y con baja visión;
9. Capacitación y, en especial, apoyo al desarrollo de organizaciones de personas ciegas y con baja visión, bien estructuradas, fuertes y convencidas de que “sólo las personas discapacitadas visuales pueden hablar en su propio nombre”;
10. Voz en muchas áreas de la vida que afectan a las personas que son ciegas o tienen baja visión. El trabajo emprendido por los Comités en muchos campos, tales como empleo, derechos humanos, alfabetización, educación y mujeres son ejemplos de lo logrado;
11. Grupos especiales que se ocupan de temas pertinentes que surgen de vez en cuando. Valgan como meros ejemplos, los servicios para personas mayores (mejores prácticas), personas indígenas y deportes y recreación (enlaces con la Federación de Deportes para Ciegos - IBSA);
12. Asociada a la Campaña Educación para Todos los Niños Discapacitados Visuales (EFA-VI) en colaboración con el Consejo Internacional para la Educación de Personas con Discapacidad Visual (ICEVI);
13. Árbitro en cuanto a normas como las que rigen el braille, la tecnología y los viajes internacionales;
14. Fuente de becas a través de los programas de la UMC Hermoine Grant Calhoun; y Pedro Zurita;
15. Actuación ante UNICEF para garantizar que las necesidades de los niños ciegos y con baja visión sean atendidas en el marco de sus programas y por medio de la Convención sobre los Derechos del Niño;
16. Emprendimiento de programas de desarrollo para mujeres ciegas y con baja visión a nivel regional y nacional para garantizar que disfruten de oportunidades de crecimiento, auto-determinación y participación a todos los niveles en la organización que las representa. Esto ha llevado a cambios políticos y estatutarios para asegurar la equiparación de los géneros en la organización de la misma UMC;
17. Instar a quienes desarrollan artículos tecnológicos y para la vida cotidiana del hogar que incluyan las características requeridas por las personas que son ciegas o tienen baja visión en la etapa de diseño, en lugar de buscar luego la manera de adaptar lo que ya se produce para el público;
18. Apoyo material al mantenimiento y la preservación del Museo Luis Braille y actividades de presión ante el gobierno francés y la UNESCO para que el lugar de su nacimiento se declare patrimonio de la humanidad;
19. Logro del reconocimiento del braille por la UNESCO como un idioma oficial por derecho propio;
20. En asociación con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas (IFLA) y otros colaboradores internacionales, abogar ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) para garantizar que se puedan compartir libros en formatos accesibles entre los países, y de este modo, mejorar el acceso a la información de las personas que son ciegas o tienen baja visión.