Somos un movimiento mundial de personas ciegas o con baja visión que actuamos en nuestro propio nombre para:
- Eliminar los prejuicios;
- Promover la confianza en nuestras comprobadas habilidades; y
- Lograr una plena participación e igualdad en la sociedad.
Nuestro trabajo incluye capacitación, desarrollo de dirigentes, alfabetización braille y potenciación de las mujeres, jóvenes y personas indígenas. También abarca acciones conducentes a elaborar y compartir herramientas y recursos, abogar por temas clave para las personas con pérdida visual, representar sus puntos de vista y hablar en su nombre a nivel internacional y ante organizaciones tales como las Naciones Unidas y sus agencias.
Nuestra visión es una comunidad en la que las personas ciegas o con baja visión hayan logrado la fuerza requerida para participar sobre una base de igualdad, en cualquier aspecto de la vida que elijan.
En 2008, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que hay aproximadamente 161 millones de personas con pérdida visual grave en todo el mundo. Se calcula que hay otros 153 millones que tienen errores de refracción sin corregir, lo que produce una discapacidad visual remediable.
La UMC, creada en 1984 por la unión de la Federación Internacional de Ciegos (FIC) y del Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos (CMPSC), representa más de un siglo de cooperación global en temas de ceguera, al remontarse a la primera conferencia internacional en esta materia que tuvo lugar en Viena, en 1873.
Gracias a sus dirigentes y al desarrollo de sus estatutos, la UMC ha logrado proporcionar un foro en el que las personas ciegas y con baja visión sentaron su derecho a hablar por sí mismas. Creada como un movimiento mundial que reunió al CMPSC y a la FIC, mantuvo suficiente flexibilidad de enfoque para abarcar la amplia gama de realidades del mundo. La UMC cumplió con el requisito de que la mayoría de sus delegados nacionales debían provenir de movimientos reconocidos de las mismas personas ciegas y con baja visión. Es importante destacar que en el momento de su creación (1984), sólo tenía 60 países miembros y que, en 2008, cuenta con más de 170 -cifra muy próxima al total de los que pertenecen a las Naciones Unidas.
La UMC se convirtió rápidamente en una potente voz del movimiento mundial de discapacidad. Adoptó en su trabajo el uso de tres idiomas del mundo: inglés, francés y español. Reforzó las actividades de sus seis uniones regionales y pronto llegó a ser la auténtica voz de las personas ciegas y con baja visión de todo el mundo.
Esto se asumió en sus relaciones con:
- Las Naciones Unidas;
- Agencias Intergubernamentales;
- Otras organizaciones de personas con discapacidad; y
- Organizaciones del campo de desarrollo social internacional.
La UMC proporciona un foro para el intercambio de puntos de vista y experiencias y fija las normas de excelencia en cualquier tema relacionado con la prestación de servicios a este grupo. También ofrece una asociación única entre las organizaciones de ciegos y deficientes visuales y las que les brindan servicios, que se unen y trabajan juntas para lograr una finalidad común.
La UMC está dirigida por una mesa directiva de seis miembros, cinco de los cuales son elegidos por los delegados internacionales en la asamblea general que se celebra cada cuatro años, a los que se suma el ex presidente inmediato. Como lo fijan sus estatutos, todos estos cargos, excepto el de tesorero, deben ser ocupados por personas que sean ciegas o tengan baja visión, al igual que la Dirección Ejecutiva.
La UMC se divide en seis regiones: Europa, África, Norteamérica y Caribe, América Latina, Asia y Asia Pacífico.
Sus miembros son los países, no las organizaciones en forma individual. Para ser miembro nacional de pleno derecho, por lo menos el 50% de la delegación del país debe provenir de organizaciones de personas ciegas y con baja visión.
Su Junta está formada por los miembros electos de la mesa directiva y los seis presidentes regionales. El Comité Ejecutivo de la UMC, principal órgano administrativo de la Unión que supervisa el trabajo de la Junta, está constituido por todos los integrantes de este más tres representantes de cada región y dos de los miembros internacionales.
Desde su fundación en 1984, la UMC ha hecho significativos progresos en el logro de los objetivos en todas las áreas de trabajo. Las siguientes son algunas de sus realizaciones más destacadas:
- Creación del Programa de Desarrollo Institucional (IDP). Con el apoyo de SightSavers Internacional y del Programa Hilton/Perkins de los EEUU, continúa llevando a cabo formación de dirigentes y desarrollo organizativo en muchos países, especialmente en África;
- Organización de foros mundiales en temas tales como rehabilitación (Tailandia, 1994), alfabetización (Uruguay, 1996) y derechos humanos (Uruguay, 1998), así como para mujeres ciegas y con baja visión en 1996, 2000, 2004 y 2008 y un congreso de niños (España, 2008);
- Preservación del sistema de correo gratuito para ciegos. Si no hubiera sido por la intervención de la UMC ante la Unión Postal Universal, casi con toda certeza se hubiera perdido este beneficio;
- Abolición de las armas láser en guerras, por la intervención de nuestro comité de derechos humanos que pudo presentar evidencias de la pérdida visual que causaban;
- Participación de representantes de la UMC en la redacción del borrador de una declaración que incluía las aspiraciones y preocupaciones de las personas con discapacidad en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI);
- Participación decisiva en la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (AIPC) para el establecimiento del Programa Visión 2020, que en la actualidad funciona en muchos países, así como también en forma global y que ya ha dado como resultado una reducción de la ceguera evitable en las regiones más vulnerables del mundo;
- Contribución clave en el desarrollo y control de las Normas Uniformes para la Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad;
- Como organización internacional no gubernamental, la UMC contribuyó en forma decisiva al desarrollo de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, al defender muchos artículos a fin de que se incluyera la protección de las personas que son ciegas o tienen baja visión.
- Capacitación y, en particular, apoyo al desarrollo de organizaciones de personas ciegas y con baja visión bien estructuradas y operativamente fuertes, sobre la invariable base de que “sólo las personas ciegas y con baja visión pueden hablar en su propio nombre”;
- Vocera en muchas áreas de la vida de las personas que son ciegas o tienen baja visión, el trabajo emprendido por sus comités en numerosos campos tales como el empleo, derechos humanos, alfabetización, educación y mujeres, es ejemplo del efecto que ha tenido;
- Formación de grupos especiales para ocuparse de temas pertinentes que surgen de vez en cuando - los servicios para personas mayores (mejores prácticas), personas indígenas y deportes y recreación (vínculos con la Federación Internacional de Deportes para Ciegos - IBSA) son sólo tres ejemplos;
- Participante de la Campaña de Educación para Todos los Niños con Discapacidad Visual (EFA-VI) en colaboración con el Consejo Internacional para la Educación de Personas con Discapacidad Visual (ICEVI);
- Árbitro en las normas, por ejemplo, con respecto al braille, tecnología y viajes internacionales;
- Otorgamiento de becas a través de sus programas Hermoine Grant Calhoun y Pedro Zurita;
- Trabajo con UNICEF para garantizar que las necesidades de los niños ciegos y con baja visión se atiendan en el marco de sus programas y a través de la Convención sobre los Derechos del Niño;
- Realización de programas de desarrollo de dirigentes ciegas y con baja visión a nivel regional y nacional para asegurarse de que las mujeres tengan oportunidad de crecimiento, autodeterminación y participación en la organización que las representa a todos los niveles. Esto implicó cambios políticos y estatutarios para garantizar la equiparación de los géneros dentro de la organización de la misma UMC;
- Gestión ante quienes desarrollan tecnología y artículos domésticos comunes a fin de que incluyan las características requeridas por las personas que son ciegas o tienen baja visión en la etapa de diseño, en lugar de procurar adaptar los que ya están disponibles;
- Apoyo material al mantenimiento y preservación del Museo de Luis Braille y a las actividades de presión sobre el Gobierno francés y la UNESCO con objeto de lograr la declaración de patrimonio mundial para el lugar de su nacimiento;
- Obtención del reconocimiento del braille por parte de la UNESCO, como lenguaje oficial por derecho propio;
- En colaboración con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas (IFLA), y otros asociados internacionales, defensa ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) para garantizar que se puedan compartir libros en formatos accesibles entre diversos países, para brindar así a las personas que son ciegas o tienen baja visión, mayor acceso a la información.
Al desarrollar nuestro nuevo plan estratégico, hemos identificado algunas líneas más de trabajo en nuestras tres áreas prioritarias: representación, capacitación y compartir recursos.
Entre ellas, se incluyen:
- Mayor refuerzo de las organizaciones de personas ciegas y con baja visión;
- Ayuda para la creación y desarrollo de sus propias organizaciones en países en los que en la actualidad no hay miembros de la UMC;
- Refuerzo de nuestro trabajo de defensa con respecto a los desarrollos tecnológicos;
- Desarrollo de iniciativas y soluciones para mejorar las oportunidades de empleo de las personas ciegas y con baja visión, dada la terrible tasa de desempleo de un 75% que existe incluso en los países industrializados;
- Incremento del acceso al aprendizaje del braille, equipos y materiales;
- Ayuda a las organizaciones miembros de la UMC para que entiendan lo que significa para ellas en sus respectivos países la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad;
- Refuerzo de la asociación con nuestros colaboradores y cooperación con la ONU y sus agencias y otras organizaciones internacionales;
- Desarrollo de la Alianza Visión entre UMC, AIPC e ICEVI para reforzar nuestro trabajo e identificar sinergias y oportunidades de colaboración;
- Desarrollo de un banco de recursos para facilitar el acceso y compartir la información relacionada con la pérdida de la vista.
Al emprender estas iniciativas, la Unión Mundial de Ciegos se compromete a optimizar las oportunidades de cooperación y colaboración con el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU, otros de sus departamentos y agencias con los que estamos vinculados y otros asociados internacionales. Creemos firmemente en el valor de las alianzas y de la cooperación y en que, si trabajamos juntos, los logros de todos serán mayores.